miércoles, 7 de mayo de 2014

Los antecedentes a la actual situacion en Crimea

Desde la Antigüedad, Crimea, una península situada al norte del mar Negro, ha sido poblada por múltiples grupos étnicos atraídos por su geografía, su clima y sus recursos. Los primeros en poblar la peninsula fueron los cimerios, los escitas, los godos y los hunos. Los antiguos griegos instalaron sus primeras colonias en las costas del mar Negro en el siglo V a.C, y llamaron a la península Tauris por los indígenas que la habitaban.

En el siglo I a.C, la zona oriental de la península pasó a formar parte del Imperio Romano. Cuando este cayó, Crimea quedó bajo la influencia del Imperio bizantino, cuyo lider fue Kiev Vladimiro el Grande.

Entre el siglo XII y el XV, Crimea fue testigo de la llegada de los kipchaks, las tribus túrquicas, a los que siguieron los mongoles de la Horda Dorada. Los venecianos y los genoveses también se asentaron en la península en los siglos XIII y XIV.

Los tártaros de Crimea, como grupo étnico diferenciado, aparecen en la península a comienzos del siglo XV. En 1441, después de acabar con la Horda Dorada, fundaron el Kanato de Crimea, un Estado sucesor del imperio de Gengis Khan. Durante más de trescientos años, bajo la protección del Imperio Otomano, el Kanato de Crimea controló no solo la península de Crimea, sino también las estepas al norte del mar Negro que hoy forman parte de Ucrania y Rusia.


La región esteparia que se extiende entre las tierras ucranianas y Crimea estaba habitada por ucranianos y tártaros. Los cosacos del Sich de Zaporozhia comerciaban en la península importando sal y pescado. Los cosacos ucranianos se aliaron ocasionalmente con los tártaros de Crimea para combtir a los polacos y a los turcos, representantes de los dos imperios bajo los cuales vivían los ucranianos y los tártaros de Crimea, respectivamente. Ambas naciones también se enfrentaron entre sí por el control de la estepa.


En 1768, Crimea se convirtió en un campo de batalla entre los imperios ruso y otomano. El Kanato de Crimea se independizó por poco tiempo, y ya en 1783 fue incorporado al Imperio ruso. Hay que mencionar que, después de adueñarse del Kanato, la Emperatriz rusa Catalina II abolió la soberanía de la administración estatal de los cosacos de Ucrania, suprimió los regimientos cosacos –que habían combatido al Imperio otomano al lado del Ejército ruso– e implantó el régimen de servidumbre en Ucrania oriental. A partir de ese momento dio inicio la colonización rusa de Crimea y de lo que hoy es la Ucrania meridional.


En 1854 y 1855 Crimea fue escenario de la guerra entre Rusia, por un lado, y la alianza formada por Francia, Gran Bretaña, Cerdeña y el Imperio Otomano, por el otro. Aunque Rusia perdió Sebastopol y la guerra, conservó Crimea de resultas del Tratado de París.

A lo largo del siglo XIX, la población tártara de Crimea se redujo en dos tercios debido a que fue obligada a emigrar a territorio otomano. Según el censo de 1926, los rusos de Crimea representaban el 42%; los tártaros, el 25%; los ucranianos, el 10%; y el resto eran alemanes, judíos, griegos, búlgaros, armenios y miembros de otros grupos étnicos. En 1944, con la pretendida acusación de que los tártaros colaboraban con la Alemania nazi, Stalin deportó a cerca de 200.000 tártaros de Crimea a Asia central y el interior de Rusia. Los alemanes, los griegos y los búlgaros también fueron perseguidos y deportados. Casi la mitad de los tártaros desterrados murieron de hambre y enfermedad. Los tártaros de Crimea no fueron rehabilitados y autorizados a volver a su patria hasta 1989.
La propaganda del Kremlin, justificando la actual anexión de Crimea, afirma que el territorio fue un regalo que Nikita Jrushov hizo ilegalmente a Ucrania en 1954. En realidad, la transferencia de Crimea no fue un regalo, sino una carga para la Ucrania soviética. Después de la Segunda Guerra Mundial y las deportaciones masivas, Crimea estaba devastada y despoblada.

Tras la caída de la Unión Soviética, Crimea pasó a ser parte de Ucrania. En 1992, el Consejo Supremo de Crimea adoptó una Constitución por la cual su territorio se convertía en una república asociada a Ucrania mediante tratados. La vuelta a esa Constitución es la segunda opción en el referéndum del 16 de marzo convocado por el autoproclamado Gobierno de Crimea. Hasta hoy, los primeros años de la década de 1990 han sido el único periodo en que el separatismo ha prosperado en Crimea. Lo impulsaron principalmente políticos como el primer y último presidente de Crimea, Yuri Meshkov, que prometió que el territorio se uniría a Rusia, y por los militares rusos contrarios a la división de la Flota Soviética del Mar Negro entre Ucrania y Rusia y de la transferencia de Crimea a territorio ucranio. En 1997, Kiev y Moscú resolvieron el conflicto a su máximo nivel. La Flota del Mar Negro fue dividida ntre Rusia y Ucrania en una proporción de 82 a 18. Crimea siguió siendo parte de Ucrania en calidad de república autónoma.


En la actualidad Crimea se ha vuelto a convertir en un campo de batalla entre Rusia, que se empeña en restaurar su antiguo imperio por la fuerza, y Occidente, con el que Ucrania desea construir su futuro democrático. 

Tras el derrocamiento de Yanukóvich el 22 de febrero de 2014, diversos grupos prorrusos se manifestaron en contra del nuevo gobierno en Kiev y proclamaron sus anhelos de estrechar sus vínculos (o inclusive integrarse) con la Federación de Rusia. Estas protestas se han concentrado en la península de Crimea y algunos óblast en la zona fronteriza entre Rusia y Ucrania. Varios gobiernos regionales de la región propusieron referendos separatistas y se produjeron una serie de revueltas militares, incluyendo tanto tropas locales como tropas rusas. El 6 de marzo de 2014, las autoridades de la República Autónoma de Crimea anunciaron la convocatoria a un referéndum para el 16 de marzo siguiente para integrarse formalmente a Rusia. Las autoridades de la ciudad autónoma de Sebastopol, en tanto, aprobaron su integración ese mismo día.

Las autoridades rusas declararon que la movilización de tropas tenía el objetivo de garantizar la integridad de los ucranianos prorrusos habitantes de Crimea y las bases rusas estacionadas allí, hasta que se normalizara la situación socio-política. Estas operaciones militares han sido rechazadas por diversos gobiernos, especialmente por Estados Unidos y miembros de la Unión Europea, quienes han declarado que Rusia ha actuado de forma contraria al Derecho internacional y han amenazado con sanciones contra dicho país si no se retira del territorio ucraniano.
Actualmente, Ucrania, (y con ella Crimea) están en el punto de mira en el paronama inernacional, debido a la tensa situacion en la que se encuentra. 

En cierto sentido, la historia se repite para Crimea: el futuro de esta tierra y de su comunidad multietnica no lo decide su gente, sino las consecuencias de otro choque de civilizaciones.


Guerra Civil de Siria

La Guerra Civil de Siria es un conflicto bélico que actualmente sigue en desarrollo y que enfrenta a las Fuerzas Armadas de Siria contra distintos grupos rebeldes que buscan la caída inmediata del gobierno, especialmente del presidente Bashard Al-Asad. 


 


Los origenes del conflicto se remontan a la toma de poder del Partido Baath Árabe Socialista en 1964, tras un golpe de estado. Sin embargo en 1966, otro golpe derrocó a los líderes tradicionales del partido, Michel Aflaq y Salah al-Din al-Bitar. El General Hafez al-Asad, Ministro de Defensa, tomó el poder tras una revolución en noviembre de 1970, llegando a ser el Primer Ministro. Mas tarde, en marzo de 1971, Asad se declaró a sí mismo Presidente, una posición que mantendría hasta su muerte en el año 2000. Desde entonces, la Rama Regional Siria se ha mantenido como la autoridad política dominante en un estado unipartidista. 

Los ciudadanos sirios solo pueden aprobar al Presidente por referéndum y, hasta la elección parlamentaria de 2012 multipartidista controlada por el gobierno, no podían votar en elecciones para la legislatura. En 1982, en un clima de insurgencia islámica en todo el país que duró seis años, Hafez al-Asad, llevó a cabo una táctica de "tierra quemada" ( táctica militar que consiste en destruir cualquier cosa que pudiera ser de utilidad al enemigo cuando una fuerza avanza a través de un territorio o se retira del mismo) contra la política de la ciudad de Hama, para provocar una revuelta islamica de la comunidad, incluidos los Hermanos Musulmanes entre otros. Durante estas operaciones, decenas de miles de personas murieron en la masacre de Hama.

Actualmente el presidente Bashar al-Asad se encuentra en el poder desde el 17 de julio de 2000, tras el fallecimiento de su padre, Hafez al-Asad, Su partido pertenece al Frente Nacional Progresista, con mayoría en el parlamento (134 escaños), y otros nueve miembros que representan a 35 partidos políticos.



El conflicto comenzó en un principio como insurrección civil evolucionada de protestas pequeñas que empezaron en el país en enero de 2011, por influencia de la Primavera Árabe regional (movimiento que exigía grandes cambios a la mayoría de partidos politicos), la corrupción política y los abusos a los derechos humanos. El 15 de marzo las manifestaciones comenzaron a escalar, inicialmente en la ciudad de Daraa y más tarde por toda Siria. El gobierno respondió a las protestas con arrestos masivos, tortura de prisioneros, brutalidad policial, censura de los eventos y algunas concesiones. Sin embargo, las protestas continuaban en aumento. A finales de abril, Asad empezó a lanzar operaciones militares a gran escala contra los pueblos y ciudades revolucionarios. En las operaciones se usaron tanques, transportes de infantería y artillería, causando un gran número de muertes civiles como resultado.

Debido a la represión militar, muchos soldados empezaron a desertar para proteger a los manifestantes. Muchos manifestantes empezaron también a tomar las armas. El primer enfrentamiento armado se dio el 4 de juno de 2011 en la localidad de Jisr al-Shughur, cercana a la frontera con Turquía. Los manifestantes enfadados incendiaron un edificio con policías dentro. Ocho oficiales de seguridad murieron en el incendio, mientras los manifestantes asaltaban un cuartel de policía y cogían las armas. Los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad continuaron durante los siguientes días. Algunos oficiales desertaron cuando la policía secreta y los agentes de la inteligencia ejecutaron a soldados que se negaban a disparar contra civiles. Durante el mismo período, el gobierno entró en la ciudad de Hama y comenzó a asediarla utilizando tanques y bombas, lo cual fue condenado por la ONU y distintos gobiernos internacionales. El sitio de Hama ya vislumbraba tambores de guerra en Siria, al tiempo en que los muertos por la represión del gobierno se aproximab a los 2.000.



El 29 de julio de 2011, un grupo de desertores del ejército formaron el llamado Ejército Libre de Siria (ELS), el cual estaba orientado a luchar contra el gobierno para derrocarlo. Eligió como líder a Riyad al-Asaad, un desertor. La creación del Ejército Libre Sirio marcó formalmente el inicio de la resistencia armada contra el gobierno de Asad.

Las consecuencias del conflicto son muy variadas pero la principal y más trágica consecuencia de la guerra ha sido las muertes, en su mayoría de civiles. Las batallas de las ciudades y los bombardeos en zonas residenciales, han causado numerosas muertes y heridos. Para junio de 2013 más de 110.000 habían muerto en la guerra. Actualmente, se la cataloga como una de las guerras mas sangrientas del siglo XXI.



Según estudios demográficos, a mediados de 2013 se estimó que más de 2.000.000 de personas habían escapado de Siria a otras naciones y que más de 6.000 sirios huyen de su país al día. Los civiles han debido huir también desesperadamente de sus hogares para salvarse de morir en la guerra y el 50% de los refugiados son niños menores de 18 años.
Los países vecinos de Siria son los más ocupados por los inmigrantes (Jordania, EL Líbano y Turquía). En el caso de los desplazados interiores, se estima que cerca de 4.500.000 de personas se encuentran refugiados dentro del territorio sirio.

También ha causado grandes pérdidas económicas, las batallas han deteriorado sistemáticamente la economía de Siria, hasta dejarla en una etapa de crisis total que se suma al caos de la guerra civil. La inflación en el país ha aumentado un 200% dejando a la población en una situación de extrema pobreza. 


El daño total a la economía de Siria se estima en más de 100.000 millones de dólares, una de las pérdidas económicas más grandes en los últimos años.



Desde que la guerra en Siria comenzó a intensificarse, los diferentes gobierno del mundo anunciaron su apoyo a uno de los bandos, lo que empezó a gestar una división política mundial entre los países que apoyan al régimen de Asad y los países que apoyan a los rebeldes. Esto se suele marcar sobre todo en las potencias globales, que son las más divididas a la hora de llegar a un consenso sobre la situación en Siria.

Los rebeldes sirios son apoyados por la mayoría de las naciones de occidente, entre las que destacan Estados Unidos, muchos miembros de la Unión Europea como Inglaterra y Francia, además de varios países vecinos del Medio Oriente como lo son Turquía, Israel, Jordania, y también naciones del Golfo Pérsico, destacando Catar y Arabia Saudi. Australia, Canadá, Japón y varios otros también condenan al gobierno y apoyan a la rebelión. La mayoría de estos gobiernos han comprometido su ayuda, en menor o mayor grado, a los rebeldes. Las potencias europeas, los estadounidenses y los países del golfo han iniciado el envío sistemático de armas a los rebeldes moderados de la Coalición Nacional Siria y el Ejército Libre Siria.

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Rojo: Aliados del gobierno sirio Verde: Aliados del ejército rebelde


Sin embargo, otros gobiernos han comprometido su ayuda al régimen de Bashar Al–Asad, destacando principalmente Rusia e Irán, los cuales han ayuda activamente al gobierno sirio con el envío de armas y, según algunas fuentes, incluso con efectivos militares. China es otro país que ha declarado su apoyo al gobierno de Siria, manteniendo relaciones con Assad y vetando todas las resoluciones de la ONU que impliquen un castigo a Siria, al igual que ha hecho Rusia. Además, naciones como Cuba, Venezuela y Bolivia  han mostrado su apoyo al régimen y han condenado cualquier acción militar en su contra.

En la actualidad, el conflicto sirio sigue en desarrollo, lo que ha dejado un total de 150.000 muertos y 3.000.000 de refugiados. Este no deja de ser uno de los mayores problemas en el panorama internacional desde hace años y en lo que respecta a hoy en día lo seguira siendo hasta que uno de los bandos cese los ataques o termine la guerra.