miércoles, 4 de diciembre de 2013

La esclavitud textil de Bangladesh

A pesar de ser el segundo exportador textil más importante del mundo, y siendo esta industria el principal sustento de su economía, Bangladesh posee en el sector textil una de los salarios y condiciones de trabajo más deplorables del mundo. Y es ya la capital bangladeshi, Dacca, el caos hecho ciudad, un amasijo de edificios inacabados, amontonados sin plan urbanístico alguno, que tratan de cobijar a unos 14 millones de habitantes. Solo la mitad son residentes oficiales.

Por 54 horas de trabajo a la semana, y siempre bajo la amenaza de derrumbes como el de Rana Plaza, con mas de 430 muertos, o incendios como el de Tazreen Fashions, con 110 fallecidos, la mayoría de los trabajadores cobra el salario mínimo mas bajo del planeta; 3000 takas (algo menos de 30 euros) al mes. No obstante,  como apunta Jesmin, una joven que ha estado empleada; "aunque no existen medidas de seguridad adecuadas y muchas veces no se abonan las horas extra no conceden bajas por maternidad, todo el mundo quiere trabajar, porque las condiciones laborales para decidir son escasas".


  Derrumbe de Rana Plaza, 24 de abril de 2013

En noviembre de 2012 Tazreen, otra fabrica textil de Bangladesh, era pasto de las llamas y causaba la muerte de 112 personas. La mayoría de las victimas eran mujeres. El edificio en el que se produjo el siniestro no contaba con suficientes salidas de emergencia, las ventanas estaban enrejadas y las puertas cerradas con llave, por lo que fue imposible contener las llamas en el momento en que estas se declararon.

Lo cierto es que ni siquiera los operarios que son capaces de salvar sus vidas de accidentes como este, les espera un futuros para nada alentador. La mayoría al ver que su lugar de trabajo se vino abajo pierde su empleo y vagan por las calles reclamando la detención y condena de sus "explotadores". Por lo pronto, Soheil Rana, el propietario de Rana Plaza, ha huido ya a su país vecino, la India. Otros dos propietarios se han dado también a la fuga y por el momento solo han sido detenidas cuatro personas, dos ingenieros y dos propietarios de fabricas. También los propietarios de la fabrica de Tazreen incendiada continúan en paradero desconocido.

Bangladesh cuenta con alrededor de 5.000 fabricas textiles en las que trabajan 3,6 millones de personas (el 87% mujeres) y en las que las medidas de seguridad brillan por su ausencia. Alrededor del 78% de los ingresos generados por exportaciones en Bangladesh proviene del sector textil y muchos de los miembros del Parlamentos del país asiático son propietarios de fabrica, por lo que la ausencia de controles y la corrupción en general esta a la orden del dia en la industria textil. Una industria que antepone la codicia a la muerte.







Y es precisamente la precaria y peligrosa situación en la que se encuentras lo que ha hecho que los trabajadores de las industrias textiles bangladesies tomen conciencia de su situación y demanden una subida de salarios mínimos a los que el gobierno ha respondido con una rotunda negativa. La ultima vez que el gobierno subió los salarios a los trabajadores del sector textil fue en 2010. Ahora los obreros están demandando una subida de salarios de 8.114 takas (100 euros) a diferencia de su paga anterior que era inferior a los 3000 takas.



Aunque hasta ahora los trabajadores de las fabricas han tenido que conformarse con un incremento del 20% (lo cual correspondería a cobrar 46 euros en lugar de 30). La mayoría de analistas que han estudiado este incremento salarial han coincidido en que esta ínfima subida es una verdadera ofensa para los trabajadores bangladeshies y que con esta apenas son capaces de cubrir sus necesidades básicas.



Las revueltas y manifestaciones han provocado que el gobierno se replantee la situación de los obreros textiles aunque a día de hoy no se ha llegado a ningún acuerdo que calme las insistentes peticiones de los obreros.




Calentamiento global

Según la conferencia "Planeta bajo presión" en Londres se ha estimado que nuestro planeta puede estar en un punto de no retorno, y que las ultimas décadas que se nos presentan puede ser decisivas para el correcto mantenimiento de nuestro planeta.


Según el director de la Universidad de Australia sobre calentamiento climático; "Estamos al borde de grandes cambios. Si no conseguimos mantener el aumento de la temperatura en dos grados, podríamos encontrarnos en un estado caliente"


Se estima que en las ultimas décadas podría aumentar la temperatura del planeta seis grados, suponiendo un cambio radical en la forma de vida de la mayoría de las especias del planeta.


Los polos helados están contribuyendo a disminuir la radical subida de temperaturas. Sin embargo, la NASA ya advirtió recientemente sobre la disminución de los glaciares argentinos, así como una importante evidencia sobre la subida de las temperaturas que nuestro planeta esta experimentando.


 
                               

Ya se estimo en 2007 que si la temperatura del planeta subía hasta dos grados, podrían verse afectado fuertemente ecosistemas naturales. Y es ahora en 2013 cuando advertimos de una posible subida de seis grados, y esto no solo afecta a los ecosistemas terrestres:

Naciones Unidas alerta sobre los peligros que entraña los cambios climáticos para las comunidades mas vulnerables las cuales son cada vez mas pobres en consecuencia de las subida de temperaturas. Pasan mas hambre, dedican menos tiempo al cuidado de sus hijos, cada vez se hunden mas en la pobreza y viéndose en esta situación ven como única salida la emigración a otros países. "Pérdida y daños en países vulnerables" presentado con motivo de la Cumbre sobre el clima que la ONU celebra en Varsovia.

 La doctora estadounidense Koko Warner fue la encargada del estudio y presento como ejemplo que desde hace treinta o cuarenta años sienten el impacto del calentamiento global que amenaza con acabar con formas de vida milenarias. 

"En Senagal tuvimos la oportunidad de conocer a tres generaciones de una misma familia. El abuelo recordaba cómo solía cazar en el bosque y cultivar la tierra. Su hijo lamentaba la llegada de las sequías, la pérdida de cosechas y la escasez de caza. El hombre miraba a su nieto y afirmaba que el niño ya no podría vivir más en esa tierra", narra la experta.



"Los resultados de la investigación muestran claramente que hacen falta más medidas para mitigar los efectos que está provocando el cambio del clima", añade Warner tras analizar comunidades de Burkina Faso, Etiopía, Mozambique y Nepal y unir sus datos a estudios previos sobre Kenia, Gambia, Bangladesh, Bután y Micronesia. 

La investigadora asegura que hay soluciones, aunque "no son fáciles", y enumera propuestas como crear sistemas de detección temprana de desastres naturales, establecer microcréditos para agricultores o programas para cultivos.

Según uno de los últimos informes realizados por Warner; tres de cada cuatro hogares encuestados, en su mayoría pequeños agricultores, han tenido que reducir el número de comidas o el tamaño de las raciones, lo que evidencia que las anomalías climáticas ponen en riesgo la salud y subsistencia de estas comunidades rurales.



Una de las evidencias más cercanas y modernas que tenemos sobre los peligros que entraña el calentamiento del planeta, es el supertifón que ha azotado las costas de Filipinas. El tifon, bautizado como Yolanda, ha dejado a su paso una cifra de afectados superior a 11 millones de personas, entre los que se calcula un total de 6.000 fallecidos y 26.000 heridos graves.